viernes, 5 de septiembre de 2008

MALDOROR

“Tanto estás del otro lado, que te confundes conmigo”

Llega un momento del día en el que no sabes si es aurora u ocaso, entonces pensas… “es como todo. Los opuestos son tan diferentes que se confunden”… y entonces me pregunto: para qué odio, para qué paz, para que radicalismos estúpidos si en realidad estamos apuntando hacia la misma cosa?...

Si pudiera elegir mi hora favorita del día, sin duda optaría por las seis de la tarde. Casi nadie lo nota, pero esa hora es diferente, esa hora es un transe, es, como diría Hegel, “…como el ave de Minerva (la lechuza), emprende vuelo al atardecer, cuando el mundo ha devenido mundo”.

Pero aún sigo sentada acá, y van a ser las seis de la mañana y siento como si fueran de nuevo las seis de la tarde, y entonces pienso que los contrarios no son otra cosa que semejanzas, semejanzas que tiene tu contrario con respecto a vos, en vos, dentro de vos, en él.

Ves?... ves que no somos tan distintos?... Si no hay diferencia sustancial entre el día y la noche, cómo pretender que la haya entonces entre vos y yo?... si, te hablo a vos, espejo???!!!.

Es curioso el hecho porque desde pequeña me enseñaron que sólo donde hay diferencia hay relación…. pero qué relación vas a tener en esta vida, en este mundo, si hasta las cosas opuestas llegan a tu vida como una combinación?...

Se ha hablado demasiado del principio de la vida, de Dios, del Big Bang, de Darwin, de Einstein… pero por encima de toda teoría, opto por la teoría de Anaxágoras que defiende que al principio era el todo, ese todo como una mezcla, y que a medida que nace la gente con algunas características de esa mezcla, muere una parte del todo y sólo recobra vida cuando muere la persona pues vuelve a la mezcla… eso lo dijo antes de cristo, y aún hoy, yo le creo más a él que a Einstein con su e=mc2.

Lo veo más o menos como veo el arte… cómo no va a haber correspondencia entre un poema y una melodía, entre un poema y una imagen, entre una melodía y una imagen, entre una imagen y una escultura… y así por todas las artes y además y viceversa?... verdad que poco pensamos en el destinatario cuando la piel se quiere desvestir del cuerpo?...

Ahora ya salió el sol, y supongo que Hegel diría “es como el ave de Wilde (el ruiseñor), emprende vuelo al amanecer, cuando el mundo va a venir mundo”… y no se porque ahora que acabo de escribir esto el sol me mira con el mismo fastidio, con el que ayer me miraba la luna…

sí..., ahora se que es sentirse como el perro de Maldoror.

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