viernes, 5 de septiembre de 2008

AÚN NO ES AHORA, AHORA Y SIEMPRE ES NUNCA

Hay veces, pienso que detrás de los espejos rotos hay más que una triste transparencia, que los espejos no son umbral, son reflejo… que las cosas no sobrepasan sino que se devuelven, que la mirada de alguien se queda ahí, en el centro y no más adentro… y así la vida se acomoda con soundtrack de Aerosmith y suena Dream On: “all the things come back to you”… y vos te sentís como dentro de un televisor, donde gente x te grita desde el otro lado de la pantalla, “no niña no haga eso!” ó “deje de ser pendeja, así no es la vida!”, u otras cosas que uno suele opinar cuando está viendo una película…

Y sí, de acuerdo con Shakespeare, la vida es un teatro… con un reparto deplorable dirán por ahí, pero teatro al fin y al cabo. Todos los momentos que vivís son escenas, guiones improvisados o de memoria pero la vida suena a tablas, huele a tablas, se mueve encima de las tablas… y entonces volvés a tus vicios, pedís tiempo fuera, y pensás… y te das cuenta que siempre su eco suena a vacío, que detrás de esas tablas hay algo, que en el fondo hay algo más… y vuelve y suena Dream On de Aerosmith: “all the things come back to you”…

En efecto, la vida es un escenario lleno de dementes, y lo peor no es eso, es que actúas y ni siquiera te dan la oportunidad de escoger qué personaje es el que querés interpretar, es más, ni siquiera te preguntan si querés actuar…. A eso llamamos voluntad?… a la obligación de nacer?...

Nos creemos muy libres de actos y de pensamientos pero al final no tenemos más que una libertad condicional… condicionada por un director que nos puso en escena y que muy seguramente está comiendo crispetas y tomando coca-cola, mientras ve lo buena o patética que es nuestra vida… ah sí, porque eso que llamamos “es mi vida” y que defendemos con orgullosa posesión, no es más que un cuadernillo de 3 hojas escrito en times New Roman, tamaño 12.

Pero entonces… qué pasa cuando vos sos pésimo actor y no sos capaz de acomodarte a la obra, cuando no la sentís tuya, cuando las tablas no te suenan, cuando no querés salir de detrás del telón, cuando detestás venias y aplausos?...

Recuerdo una vez que mi papá me llevó al circo. Creo que era como la tercera vez que iba a uno y siempre me pareció muy feliz estar allá, vivir allá, porque todo mundo se reía, y era como estar en el país del no-pensamiento… todo era frases estúpidas, gesticulaciones graciosas, y palabras que salían no sólo por la boca sino por todo el cuerpo… era algodones de azúcar, crispetas de caramelo y manzanas que te hacían darle la razón a Eva y no gritarle estúpida a Blancanieves…todo era magia adentro… Una vez escuché que alguien dijo algo como que “la ignorancia es feliz”… y a mi se me quitaron las ganas de estudiar… hubiera querido no saber muchas cosas…. Hubiera querido que ese día del circo, cuando mi papá me llevó para que le diera la mano al payaso no haberlo encontrado llorando, detrás del telón, porque su hija se había muerto… hubiera pagado todas las entradas para no ver eso…

Pero bien, así es nuestra obra, una entremezcla de comedia y tragedia y viceversa… y ya no es más Dream On de Aerosmith… ya es carcajadas de nuestro gran director, y sonido de lluvia de crispetas en las tablas…

La verdad, si me hubieran puesto a escoger si quisiera actuar, hubiera dicho sí, pero me hubiera escogido el personaje de héroe… perdón por el masculino, pero heroína me suena sospechoso.

Solamente el héroe es libre de cambiar los guiones así ello le cueste la vida, solamente el héroe es capaz de retar al Destino (ciervos del gran Director) y hacer de una banal historia un cuento para alegrar o asustar niños a su preferencia…. A eso si hemos de llamar voluntad, a eso si hemos de llamar libertad…

Pero bueno, por el momento hemos de conformarnos con interpretar nuestro personaje de la mejor forma posible, de acceder a la única libertad que nos pertenece, la de estar preso en alguien, de aspirar a llegar a ser de verdad y a decir palabras desde adentro sin que suene Dream On de Aerosmith… de aspirar a que un día lleguemos a gritar en el centro, al viento, con la mirada caleidoscópica de espejos de colores rotos que no trascienden, entre lluvia de crispetas y con soundtrack elegido… Fin de la Función...! y que acto seguido se cierre el Telón….

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